Un Gobierno que quiere pasar a la historia por ser el que parecía más idiota de todos

Desde hace un tiempo estoy bastante desganado en cuanto a la actualidad política de nuestro sufrido país se refiere. Lees, escuchas o ves cualquier cosa y te entran ganas de llorar, por no decir directamente de vomitar.

Tal como comentaba por las redes, da la impresión de que en Moncloa han organizado un concurso para ver qué ministro consigue parecer más idiota. 

Cada día que pasa, sale uno u otra a lanzar la boutade del día. 

No sé qué premio le habrá prometido Rajoy al ganador. Una semana de vacaciones en el caribe, quizás, un coche eléctrico, o incluso una tele de plasma, que en su caso sería muy adecuado.

Unos cuantos colegas siguen diciéndome que exagero cuando hablo de este país como un régimen feudal de corrupcón y reconozco que me repito como el ajo, pero no sé me ocurra otro modo de definir un lugar en donde políticos y grandes empresarios forman una secta diabólica cuyo único fn es quedarse con todo y dejar algunas migajas al resto.

Hay prensa libre, me dirás. Perdona que me carcajee. Los de la casta sobornan a la mayoría de los medios todo el tiempo. Esos medios, que en buena parte están ya en bancarrota disimulada, esperan el maná de la subvención para poder seguir aguantando con la respiración asistida, de modo que no creo que se les ocurra de hacerles alguna jugada que los incomode. Los casos de corrupción que van apareciendo son como el alpiste que nos ponen para ocultar el resto. 

La Justicia la nombran los mismos que en algún momento tienen que ser juzgados por ella. De modo que el círculo por ese lado está cerrado. Y la división de poderes en España forma hace mucho, mucho tiempo parte de la historia.

Me preguntan que dónde está el periodista asilvestrado y combativo que peleaba a diario por conseguir algo mejor. Pues también me he marchado. Como tantos otros universitarios y bien preparados que han sido arrojados al extranjero porque aquí lo importante es mantener una casta parasitaria y pesebrera que tiene el resto bajo sus pies. 

Sigo trabajando aquí o al menos intentándolo, pero cada día que pasa, más me abstraigo e imagino que vivo en un país decente con administradores honrados que velan por el bienestar de sus ciudadanos, que no dejan a nadie en la estacada y que sobre todas las cosas, procuran crear las condiciones necesarias para que nadie pasé necesidades. 

Un lugar que, como comprobarás, está tan alejado de España que me cuesta ya calcular la distancia.

Afortnadamente no tengo mucho tiempo para aburrirme. Hemos relanzado el proyecto de Radio Esperantia, ahora con la inestimable apoyo técnico de los amigos de CDMON y ahí andamos disfrutando de música increíble.

La imagen la encontré en Antidepresivo, en donde encontrarás una buena muestra de arte surrealista.

No hay comentarios: