La nada comienza a instalarse en España

Tenía intención de escribir algo sobre las elecciones en Cataluña que se celebraron el domingo. También me hubiera gustado escribir alguna reseña sobre Juan Carlos Calderón, ese pedazo de músico que nos dejó ayer, pero no tenía ganas de nada. He entrado en un nihilismo tan atroz que el sólo hecho de leer los titulares de la mayoría de la prensa que padecemos por estos lares, se me quitan las ganas de todo. 

Un buen régimen feudal debe sobornar convenientemente a su prensa, para que a la mayoría de cabezas huecas que ejercen de súbditos les llegue el mensaje que los que mandan quieren inocularles y que el rebaño está encantado de paladear.

La guerra de la casta política española contra los ciudadanos se va decantando a favor de los primeros y por la desidia, dejadez o incomparecencia nuestra, cada día que pasa, lo tenemos peor. 

Conforme van pasando los días y los meses vamos observando como están transformando una sociedad en otra sin que nos demos cuenta y sin que haya excesivas protestas. Pensando en todo lo que lucharon nuestros antepasados derramando ingentes cantidades de sangre para conseguir algunos derechos como ciudadanos nos los están quitando por que sí, porque hay crisis, porque deben hacerse recortes y, en última instancia, porque los perpetradores de todas las injusticias, los miembros de la miserable casta política, deben salir siempre impunes y victoriosos ante la inmovilidad del resto, que curiosamente somos mayoría.

Lo mires por donde lo mires, el panorama que estamos viendo es lo más parecido al infierno que se pueda imaginar. No hay trabajo para nadie, no hay expectativa de futuro en el horizonte para un sector cada vez más amplio de la sociedad y lo único que vemos es una injusticia tras otra que siguen padeciendo los de siempre. Es una sensación extraña. Un sentimiento que te dice que ya no habrá nada positivo en los próximos años, algo que te susurra al oído que los malos seguirán saliéndose con la suya siempre.

En España se está apoderando una especie de nada que empieza a dominarlo todo aunque los palmeros del régimen nos quieran engañar contándonos lo contrario a lo que vemos en ese mundo de ensoñación que sólo existe en su imaginación. 

Cada día pienso cómo es posible esta canallada o cómo se admite aquella otra, pero es que cada día hay dos o tres más gordas todavía y llegas a un punto en el que todo te resbala. Todo te importa un huevo y terminas por entrar en la deshumanización más absoluta.

Hablas con algún amigo y, o bien lo han despedido ya, o está esperando que se lo notifiquen cualquier día. Un sinvivir, un no vivir, una odisea, en definitiva, la nada.

Hoy estoy pesimista y por eso escribo de esta forma, pero observando en lontananza, tampoco encuentro ningún indicio que me haga pensar lo contrario, si no algo peor.

Te dejo con un gran tema de Juan Carlos Calderón con Manolo Sanlúcar a la guitarra, Bandolero.



La imagen es un dibujo del ilustrador y caricaturista francés J.J. Granville

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