La casta política española declara la guerra a sus ciudadanos

Comenzamos una nueva semana de pasión pendientes de dos subastas de deuda pública, de la prima de riesgo y de los movimientos de la casta política para mantener íntegros sus privilegios y prebendas.

El régimen feudal español (no quiero llamarlo democracia para que no lo consideren un insulto) tiene la intención de que los miembros de su secta o casta sigan viviendo con un tren de vida propio de potentados, que sus fechorías sigan impunes y que todo el despilfarro que generan ellos lo paguemos los que ellos consideran esclavos.

Veo y observo que tímidamente la gente empieza a estar ya harta de tantas mentiras, de tanto corrupto, de tanto engaño y de una situación que no hace sino empeorar conforme pasan las horas.

Arturo Pérez Reverte durante las últimas horas lo explicó a la perfección y sus palabras pueden suscribirse de principio a fin y el economista Roberto Centeno argumenta que Rajoy no tiene derecho a dejar en la miseria a millones de españoles, artículo que igualmente suscribo de principio a fin.

Quizás puedan engañar a unos cuantos durante algún tiempo, pero esta falsificación de la realidad y esta estafa a escala sin precedentes contra el resto de los ciudadanos no se prolongará mucho en el tiempo.

No creo que sea normal que la casta política mantenga a 1, 2 o 3 millones de parásitos de su cuerda con el dinero que con mucho esfuerzo ingresamos los trabajadores.

No creo que pueda mantenerse por más tiempo un entramado de empresas públicas, fundaciones y demás cuevas de latrocinio que sólo sirven para mantener a enchufados de la cuerda y trasladar el dinero de todos al de unos pocos. En muchos lugares a estas acciones se las llama directamente robar. 

La casta nos pide que hagamos esfuerzos y ellos no mueven un sólo dedo. No creo que sea muy lógico que por mantener una casta parasitaria se sacrifique a todo un país.

Siempre insisto en lo mismo cuando entro en este tipo de debates con colegas y amigos, hasta que no exista una ley electoral justa en la que todos los votos valgan exactamente lo mismo y la división de poderes sera real y efectiva, no llegaremos a ninguna parte.

En todo el país podemos trasladar la misma inquietud, pero en Canarias, donde me encuentro, el tema ya pasa de castaño oscuro.

El que está a cargo del régimen feudal de Canarias,Paulino Rivero  es un caradura y un impresentable. No ha parado de gastar, despilfarrar, colocar a sectarios y alcanzar cotas de desempleo nunca vistas por estos lares y se permite el lujo de pedir más autonomía y acusar al Gobierno Central de todo lo que está ocurriendo.

En Canarias supongo que estarán muy contentos los votantes de PSOE, PP y CC. gracias a su pacto de la corrupción y merced a una ley electoral manifiestamente injusta, Paulino Rivero y sus cómplices, llevan 20 años o más masacrando el archipiélago.

La única constante que puede constatarse durante todo este tiempo es el crecimiento de la pobreza, el aumento del paro y la disminución de las espectativas de futuro de todos los canarios.

Ahora nos vendrán con el rollo de la autonomía de Canarias del nacionalismo trasnochado y de la imposición de Madrid, pero la realidad es que es sólo una mera pose. La casta política española compuesta por PSOE, PP y los nacionalistas de cuenta corriente juegan a mostrarnos una obra de teatro caduca, rancia y pésima, que muchos siguen disfrutando, mientras nos impiden ver cómo se manejan los hilos. Todo sea porque la impunidad salga siempre victoriosa para la secta y la casta política pueda seguir vivindo sin hacer nada a costa de todos. Un estado parasitario en toda regla.

La imagen la encontré en Visualgraf.


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