Maradona deja de ser seleccionador de Argentina

Se veía venir desde hace tiempo, aunque ayer se consumó la decisión de prescindir de Diego Armando Maradona como entrenador de la selección argentina o DT (director técnico, como dicen allá).

No voy aquí a glosar sobre la figura de Maradona porque futbolísticamente está ya casi todo escrito, pero si quiero comentar algunos puntos que desde hace tiempo vengo pensando.

Desgraciadamente vamos a perder algo de salsa en lo mediático. Maradona era una figura en las ruedas de prensa y su desempeño al frente del seleccionado argentino siempre generaba noticias, polémicas, rumores y, como no, sorpresas.

Desde la distancia creo que Maradona es el producto complejo de toda una vida en la que pasó de nada a todo y viceversa en unos pocos años. Personalmente no creo que sea tan mal tipo como nos quieren hacer creer algunos. Pienso que es un ser humano muy sensible y que además lo demuestra continuamente porque no puede ocultarlo.

Para mi gusto quizás en ocasiones es demasiado fanfarrón, bocón, como dicen allá. Y ese atributo no suele granjear muchas amistades. Quizás querer demostrar que un gran jugador se convierte automáticamente en un gran técnico, fue el error que cometieron, cometimos, todos.

En las Tertulias Podcasteras del Mundial 2010 de Sudáfrica creo que fui el único que mantuvo que Maradona debía tener una segunda oportunidad al frente de la selección. Creo que lo hubiera hecho bastante mejor que en Sudáfrica y habría aprendido de sus errores, pero con su cese, ya no habrá posibilidades de comprobarlo. A otros entrenadores les han dado varias oportunidades tras caer estrepitosamente en los mundiales y se han recuperado e incluso han conseguido títulos. Hay varios casos.

En cuanto a su etapa como seleccionador, fue un completo desastre. Recuerdo que estuve pendiente de los partidos de clasificación para el Mundial y Maradona hacía aguas por todas partes. Creo que se clasificó para Sudáfrica de milagro. Recuerdo partidos en los que decidió sacar como delanteros a Messi y Aguero que no son precisamente muy altos y que tenían que pelearse con centrales que les sacaban dos o tres cabezas por balones que les bombeaban de forma precisa desde el centro del campo. Durante el descanso se dio cuenta de este detalle y modificó el equipo, pero al salir de nuevo al césped, todo había cambiado. Ahora había ya hombres altos para rematar los balones bombeados al área, pero había quitado a los que bombeaban los balones, de modo que se quedó todo exactamente igual.

En el mundial, con equipos más o menos asequibles, pudo esconder su incapacidad durante los tres primeros partidos, pero con México ya tuvo problemas a pesar de ganar y el gol en fuera de juego le dio la vida en un momento más bien delicado del partido.

Llegó Alemania y terminó de descoser todas las costuras, apenas hilvanadas. No sé qué le pasó por la cabeza, pero es todo un suicidio decidir jugar sin centro del campo con uno de los equipos con mejor centro del campo del mundo.

En fin, que todo ya es historia desde ayer. Maradona deja la selección y Argentina volverá a tener, suponemos, a alguien capacitado para el puesto. Mimbres, desde luego no les faltan para construir un gran cesto, pero un montón de individualidades siguen sin crear un equipo si no juegan como tal.

Tengo sentimientos encontrados ahora mismo. Por un lado me fastidia no disfrutar de Maradona en los banquillos porque prometía dar mucho más juego, sobre todo a la prensa, y por otro quiero que una selección como la Argentina pueda competir con garantías en las grandes citas.

Aunque todo no está perdido. Maradona podría empezar de cero como técnico, prepararse a conciencia, aprender, foguearse en equipos más pequeños y seguir evolucionando. Creo que si lo hace de este modo, en unos cuantos años podríamos ver un gran técnico. Si además consigue medir algo más sus palabras, podemos asistir a una gran etapa de Diego como DT.

Sé que hablar desde España que acaba de proclamarse campeona del mundo, da una visión diferente a todo, pero aquí hemos sufrido más de 80 años de quebrantos, desilusiones, injusticias, malas decisiones, etc y, al final, lo conseguimos. Lo bueno es que en otros cuatro años se presenta un nuevo test para examinar si los errores pasados han servido para mejorar.

La imagen de Maradona la encontré en La Nación-Cancha Llena.

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