Darwin

Hoy hace exactamente 200 años y un día (yo soy así de original) del nacimiento de Charles Darwin, un científico británico que le hizo el gran favor a Noé de aligerarle sustancialmente el peso de su arca.

Noé se enfrentaba a un grave problema cuando empezaron a caer las primeras gotas del diluvio: ¿Cómo voy a meter todos los dinosaurios dentro del arca junto al resto de las especies?

Pensó incluso en usar algún programa para comprimir como el Pkzip o derivados, pero se dio cuenta a tiempo de que la informática todavía no había sido inventada y mucho menos puesta en práctica.

Después de devanarse los sesos buscando la solución, estaba ya al borde de la locura cuando llegó Charles Darwin y le solucionó el problema.

- No tienes que meter a los dinosaurios en el arca porque Dios no los creó. Fueron evolucionando y evolucionando hasta que se extinguieron. Además ya no existen. Dejaron de pasearse por nuestro mundo hace millones de años porque no fueron capaces de evolucionar tras los abruptos cambios que sufrió la tierra. -Le dijo-.

A pesar de todas las evidencias científicas que existen y que conocemos a diario, hay quienes todavía defienden el creacionismo. Peor para ellos.

El caso del arca es el más llamativo porque pretenden defender que Noé subió al arca con todas las especies de animales, incluidos los dinosaurios, para mantener que el mundo lo creó Dios en 7 días hace sólo 6000 años, semana arriba, semana abajo. Cuenta que les sale después de sumar los 2000 años desde el nacimiento de Cristo, los 2000 años anteriores que van desde Abraham hasta Jesús y otros 2000 años desde Abraham hasta Adán.

Curiosamente en la biblia, que yo sepa, no se hace nunca mención alguna a ningún animal prehistórico.

El faraón no se iba a cazar Tiranosaurios Rex o en la última cena no comieron diplodocus asados o al pil pil. No aparece nunca un pastor de Protoceratops o de Oviraptors. Y no creo haber leído nunca ninguna mención a un animal que no lo tengamos aún entre nosotros.

Darwin acabó con un buen número de esas patrañas para llegar a la conclusión que los animales, el ser humano, incluido evolucionaron de otras especies. Nosotros concretamente descendemos de simios y, según se puede observar actualmente, algunos ya han alcanzado la meta y vuelven otra vez a sus orígenes y están empezando a involucionar hacia el mono.

Para ratificar esta teoría sólo tienes que encender la televisión a cualquier hora, seleccionar cualquier canal y observar durante 5 minutos. Encontrarás a muchos espécimenes que ya han comenzado a involucionar, tanto a un lado, como al otro de la pantalla.

Como en la época de Darwin no había televisión, el naturalista inglés no se dedicó a perder el tiempo tontamente como un golem frente a una caja absurda, culminó un viaje de cinco años a bordo del Beagle, navío que tenía como misión científica, básicamente la de cartografiar corrientes, costas, hacer mediciones y crear mapas. El nombre del barco hace referencia a una raza de un perro de caza británico, supongo que adecuado a la actividad de la misión.

Darwin, que lógicamente tenía que trabajar en el cometido de la misión, se pasó el tiempo haciendo mediciones, cartografías y demás actividades científicas, pero también aprovechó para observar la variedad de paisajes y especies de todo el mundo.

Tomó innumerables anotaciones y recopiló muchos datos en su viaje. A la vuelta, empezó a clasificarlos, a enumerarlos y a colocarlos detalladamente para crear su famosa teoría sobre El Origen de las especies. La historia es larga y curiosa, te recomiendo que le eches un vistazo.

Gracias a Darwin, que desmontó un montón de supercherías de garrafón que se habían tragado nuestros antepasados hasta entonces, la ciencia se quitó el pesado lastre de la religión que la tenía agarrada por las pelotas y no la dejaba avanzar a buen ritmo y nosotros podemos ver hoy en día un mundo, un poquito más lógico. Tampoco mucho, pero un poquito más.

La imagen de Charles Darwin la encontré en La Wikipedia.

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