El maquillaje del IPC decora la crisis

El petróleo le ha dado un respiro al Gobierno y este mes el IPC (Índice de Precios al Consumo)ha dejado de apretar el pescuezo de los españoles y ha aliviado su presión, supongo que para coger fuerzas para volver a la carga.

Siendo justos y transparentes, el mes que viene deberían incluir el atraco/robo que perpetraron los banqueros y sus lacayos del Gobierno y que supuso el 15% del producto interior bruto del país. La trompetería mediática que controlan ya se ha encargado de hablar maravillas de este latrocinio a gran escala y usan eufemísticamente términos como ayuda, inyección, sistema financiero y mil mentiras más. La verdad, lisa y llanamente es que antes teníamos el 15 % del PIB y ahora ese dinero está en manos de los banqueros mediante el robo.

Me hace mucha gracia cuando dicen que esta inyección/robo/atraco de capital es para devolver la confianza. ¿Alguien en su sano juicio puede confiar en aquellos que no hacen más que robarles?

Pues aunque te parezca extraño y surrealista, con el lavado de cerebro adecuado se obran milagros en las mentes de los ciudadanos.

Si las subidas y bajadas del petróleo influyen tanto en el IPC, imagínate lo que podría suponer un atraco de esta magnitud.

Este dato, siendo positivo, tampoco es para lanzar cohetes pues sea bueno o malo el dígito de cada mes en cuestión, con retocarlo, maquillarlo o decorarlo al gusto es suficiente.

En las oficinas de estabulación de parados ya lo saben bien y para que los números de personas sin empleo se les desmadren, usan artilugios imaginativos para que no aparezcan: Si estás haciendo un curso ya no eres parado. Si te olvidas o se te pasa por algún motivo el ir a sellar la cartilla, te borran de la lista y si estás cobrando algún subsidio al que tienes derecho, harán lo posible para que dejes de cobrarlo para que nuestros amos y sus títeres sigan viviendo a nuestra costa.

Por otro lado y después del atraco toca repartir el botín y la banca americana repartirá la mitad de la ayuda/robo que le inyectó el Gobierno entre sus accionistas. Aquí ocurre algo similar, de modo que tampoco hay que tenerles envidia a los yanquis. Hace algún tiempo los ladrones se juntaban en algún lugar para repartirse el botín, pero si se hace bien y con policías, ejércitos y medios de comunicación lavacerebros de tu parte, no hay que temer nada y se puede repartir a la luz.

Mientras tanto las familias siguen sufriendo y padeciendo en una espiral que parece no tener fin. En USA ha surgido algo de esperanza con la preparación de una medida para ayudar a las familias hipotecadas, pero me temo que se quedará en algo de cara a la galería, pero la esperanza es lo último que se pierde. ¿Serían capaces aquí de hacer algo similar?

Aquí los únicos derechos que tienen/tenemos es el de poder rebuscar entre los contenedores para encontrar algo de comida caducada que tiran los supermercados, hacer cola en los comedores sociales para echarte algo caliente en el cuerpo, esquinas en las calles para pedir limosna y puentes bajo los cuales poder vivir.

Hay un tío que sale mucho por la tele que se llama Zapatero. No es piloto de Fórmula 1, ni está enrollado con una folklórica, ni es delantero del Madrid. Sale porque es el presidente de España y en teoría es el que tiene que resolverle los problemas a los ciudadanos que lo han elegido para que administre el dinero de todos, no para que se lo robe y se lo entregue a sus amos los bancos.

Pero como aquí todo es de atrezzo, con prometer arreglar las cosas, sin hacer nada, la masa se queda tranquila, mientras ve el último partido de la Champions League o observa ensimismada como unos cuantos humanoides cohabitan encerrrados en una casa demostrando que no son necesarias muchas neuronas para poder subsistir.

En la imagen, un comedor social que encontré en Noticias de Álava. Este tipo de lugares se han hecho muy populares últimamente porque para el españolito de a pie es la única forma de poder comer después de pagar hipotecas y gastos corrientes. En definitiva: Tu comedor social y cada día el de más gente.

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