La adicción a la infelicidad

El otro día leí en Orsai una teoría de Hernan Casciari que, según lo que cuenta en el texto y los comentarios que lo acompañan, se confirma en un tanto por ciento muy elevado. Casciari venía a decirnos que los argentinos tienen una especie de adicción a la inestabilidad y cuando recalan en tierras donde la economía funciona más o menos bien y el poder adquisitivo no varía mucho de un año a otro, se sienten mal porque necesitan ese chute de riesgo, de estar a salto de mata todo el tiempo, de no saber qué va a pasar al día siguiente.

No soy argentino y por lo tanto no puedo contarte mi experiencia, pero al leer este excelente texto, como casi todos los que se pueden encontrar en orsai, he observado en derredor y creo que también hay muchas personas, sean argentinas o no, que están enganchados a la infelicidad.

Es otro tema diferente que seguramente no tiene nada que ver con el texto de Hernan, pero tangencialmente me ha venido a la mente esa actitud que tienen algunos-as para complicarse la vida y hacérsela infeliz.

Buscando, he encontrado un libro que habla precisamente de ello, pero se trata, por lo que veo es otro más de los denominados de autoayuda. Lo típico: ¿Estás mal? Léete este libro y te sentirás mejor.

No hablaré de este tipo de publicaciones porque he constatado que las personas más infelices que conozco tienen las estanterías llenas de libros de autoayuda.

Te podría contar cientos o miles de casos que conozco y cada uno de ellos no haría más que revelar la verdad de este hecho que desconozco si lo tendrán en cuenta los profesionales de la psicología o psiquiatría. No he entrado mucho en detalles.

Familias que con el dinero suficiente, prefieren vivir en una casa con ventanas rotas en invierno, sin calefacción y con todo a medio hacer. Es verídico.

Personas que pudiendo resolver un pequeño y simple papeleo, no lo resuelven porque al resolverlo, se quedarían sin su problema. Y no entro en los casos de convivencia de pareja o de derroche estúpido de dinero en bienes absolutamente prescindibles. Los casos llenarían el blog.

Y mejor no hablar de los casos patológicos en que la gente se pasa horas y horas delante de la televisión maldiciendo todos los programas, pero tragándoselos completos. Hay una tecla, creo, que si se pulsa, se apaga y así puedes dejar de sufrir.

¿Por qué hay tantas personas que prefieren seguir con sus problemas y no los resuelven nunca?

Creo que están enganchados. Enganchados a no ser felices, a vivir constantemente en la infelicidad.

Problemas tenemos todos porque es consustancial a los seres vivos. La diferencia es que unos los resuelven para no tenerlos y otros no los resuelven para poder seguir "disfrutando" con ellos.

No hay recetas mágicas ni métodos secretos, te lo aseguro. Creo que todo está más relacionado con la actitud. Si tienes obstruido el desagüe, la solución está en abrirlo tú mismo y eliminar la obstrucción o llamar a un fontanero. Claro, que si quieres seguir con el problema, es mejor que no hagas ninguna de estas dos cosas y sigas quejándote.

También hay que analizar los problemas: antes de meterles mano. Hay algunos que maduran y terminan desapareciendo y otros que se terminan pudriendo. A veces el no resolver un problema inmediatamente es bueno porque hay cosas que se resuelven solas. Te lo digo por experiencia. Y no es el caso del desagüe.

Por último informarte que no tengo intención de sacar un libro de autoayuda y tampoco de montar una secta. Al menos de momento.

La imagen la encontré en Imageshack.

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