Las prácticas poco éticas de El País y de El País

Estamos asistiendo a un hecho que aunque pasa desapercibido en el devenir del día a día, nos ofrece escaramuzas aisladas de una batalla que se prevé larga y para la que muchos no están preparados. Se trata de todo un cambio de ciclo en el que los poderes medíaticos constatan que cada minuto que pasa van perdiendo parcelas de poder mediático que está pasando a manos de bloggers.

Sería largo extenderme, pero para resumir, creo que el concepto de diario tradicional tiene ya la sentencia de muerte sobre la mesa y está sólo a falta de la firma. Otros medios más dinámicos como los blogs están acaparando protagonismo y se están constituyendo como un referente cada día más importante de la opinión pública o publicada. Ahora cualquier mortal puede elegir entre millones de fuentes, millones de opiniones y millones de formas de pensar, con lo que la filosofía de crear un pensamiento único, que intentan encauzar algunos medios tradicionales, pierde fuerza minuto a minuto.

Esta introducción es para que conozcas el escenario en el que nos movemos para entender las dos noticias que voy a comentar:

Las dos tratan de dos diarios que se llaman exactamente igual, El País. Uno en España y el otro en Colombia, cuyas prácticas considero que están lejos de lo que se dice hacer amigos.

Comencemos por deferencia con el más lejano, El País de Colombia, cuya interpretación del despotismo más vil y rastrero le ha premiado con un aluvión de críticas por todo el mundo. La historia de este atropello comienza cuando la blogger o bloggera Marta Claudia Montaño sube "sus" fotos a Flickr.com. El País de Colombia busca fotos para su edición impresa "de pago", copia la foto de Marta, la publica y no menciona ni autoría, ni nada, a pesar de que la licencia Creative Commons de Marta decía claramente que se podía copiar libremente mencionando la fuente y si no se hacía uso comercial de la foto.

Cuando descubren la canallada, el diario es interpelado por el hecho y no se les ocurre otra cosa que decirle a Marta que no tendría que haber subido la foto a un lugar desde donde se pudiera descargar. No leía El País de Cali, Colombia, pero a partir de ahora me cuidaré mucho de referenciarlo en este blog. Me parece nauseabunda esta actitud y por ello no tendrán nunca un espacio en Crónicas de Esperantia.

La segunda noticia tiene como protagonista a El País de Madrid, España. En esta ocasión el blogger y periodista Pascual Serrano cita entrecomillados, algunos pasajes de un artículo de opinión del diario. El diario se siente ofendido, creo que más por las críticas al editorial, y le insta a que retire el artículo bajo la acusación de que han copiado parte del periódico sin su consentimiento.

Este es un caso que no se sostiene ante un tribunal porque el derecho a cita está contemplado en el universo legal español, pero llama la atención esta forma de amedrentamiento hacia personas que piensan de forma diferente. La solución, si nadie lo remedia pronto se conocerá en los tribunales.

No me parece muy ético, pero allá ellos con sus prácticas.

Una cosa es clara: cada día que pasa el poder mediático y de convocatoria de personas anónimas o no tan anónimas a través de los blogs se va incrementando al mismo ritmo que el de los medios tradicionales se va debilitando. La distancia es de años luz, pero por estas actitudes despótica, podemos observar que, al menos, los medios tradicionales saben que tienen el enemigo a las puertas. De momento no constituyen ningún peligro para su hegemonía, pero el tiempo juega a favor de los bloggers, le pese a quien le pese. Por ello, mi recomendación es que cuanto mejor los traten, mucho mejor tratados serán.

Como yo no soy El País de Colombia, la imagen la encontré en Tus Criaturas.

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