Dos banderas dobladas

Como ya sabrás otros dos militares españoles murieron ayer en Afganistán víctimas de un nuevo atentado en un país donde, como ocurre en Irak, la posguerra está siendo mucho más cruenta que la propia guerra.

A pesar de que dos personas han perdido su vida y dos familias han quedado destrozadas, el debate es si murieron en una guerra o en una misión de paz.

Me produce un profundo hastío ver, leer y escuchar los informativos que se reiteran ellos mismos hasta la saciedad con los tópicos clásicos con los que están asociados estas trágicas noticias.

Afortunadamente no estaba presente cuando emitieron los distintos informativos en la televisión. Ya sé de memoria lo que van a decir, de modo que me ahorro el esfuerzo de pulsar el botón de encendido de la tele.

Supongo que Antena 3 celebró el poder incluir una pieza de estas características en sus informativos apocalípticos. Me imagino que hablarían con algún familiar de los fallecidos para preguntarle si era buena persona, si su perro se llamaba Toby y si desayunaba café con bollos al levantarse.

Las tres líneas de debate seguro que se centraron en analizar si estaban en misión de guerra o de paz, si había inhibidores y si las tropas deben ser profesionales o de reemplazo. En cualquiera de los tres casos el resultado es el mismo: Dos muertos.

Los conflictos armados de ahora mismo son extraños. Es más seguro combatir en la guerra que en la posguerra: durante la guerra sabes que estás en una guerra y que debes ir con el ojo avizor en todo momento. En la posguerra estás en una situación confusa de paz, conflicto, terrorismo, ayuda humanitaria, etc que no sabes cuando debes estar ni cómo. Un caos.

Pero lo que creo que está claro es que es mucho más seguro ser taquillero en un cine o trabajar en un Mc Donalds que estar en un lugar donde en cualquier lugar te estalla una bomba. Es bueno que se vele por la seguridad de nuestros soldados, pero hay que ser conscientes que no van a ocuparse de una pizzería. Las zonas calientes son muy peligrosas.

Claro que el negocio de las banderas dobladas y los ataúdes de zinc, afortunadamente no despega en nuestro país. El magnate de esas industrias, el inconsciente George Bush, tiene casi el monopolio.

Quizás estos debates no serían tan encendidos si las novias no estuvieran enseñándonos sus encantos de cara a las elecciones de Marzo. Quieren ser bellas, lozanas, buenas, limpias y honradas y por ello quieren mostrarnos lo mejor de sí mismas.

La imagen la encontré en Puntos suspensivos.

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