Yo quiero comprarme una cabra

Cada día que pasa le doy más la razón a Okinawa Joe, ese curioso personaje cuya voz ilustra todos los jingles y promociones del Podcast Confusión en Radio Esperantia.

El insiste en querer dejarlo todo, comprarse una cabra o varias, según el jingle y vivir en el campo. Quizás siga su consejo yo también y me compre una cabra para poder obtener leche y fabricarme mi propio yogur.

Encontrar yogur natural es una verdadera odisea actualmente.

Supongo que las grandes cadenas de distribución habrán pensado que para unos pocos que quieren yogur natural no compensa y prefieren inducirlos a que les guste a la fuerza los millones de sucedáneos de yogur que con una publicidad adecuada se los venden a todo el mundo.

Ya saben que cualquier basura se puede vender publicitándola adecuadamente. Creo que el siguiente paso será vender directamente los contenidos de los cubos de basura. Con un buen envoltorio y publicidad seguro que es un éxito. La gente ya come basura, ve basura y escucha basura. Sólo hay un paso para que la compre directamente.

Pero vayamos al yogur: como cada día que pasa es más difícil encontrarlo ya hecho, estoy estudiando la forma de fabricármelo yo mismo. He descubierto que no es tan complicado. En los millones de cursillos o consejos que hay en Internet sobre cómo hacerlo lo explican muy bien, pero lo malo que casi todos plantean la yogurtera como una herramienta fundamental para el proceso. Yo pienso que los inventores del yogur hace más de mil años, asiáticos o centroeuropeos, según las historias, no esperaban a que anunciaran yogurteras en la teletienda para fabricarse su yogur y mucho menos iban a los grandes almacenes a comprarlas, de modo que seguro que hay algún sistema para hacer yogur sin yogurtera.

La imagen de la cabra la encontré en Camping.cl.

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