La guerra de Siria prepara su última batalla: Idlib

La guerra de Siria se encamina a su fase final. La liberación completa de las gobernaciones/provincias de Daraa y Quneitra junto a los Altos del Golán ocupados por Israel y de los que la ONU exige su devolución a los sirios, el ejército gubernamental, SAA, prepara ya su último asalto al bastión que le queda a los yihadistas de Al Qaeda en la provincia/gobernación norteña de Idlib.

Idlib no es una provincia más. Es una zona a la que han sido transferidos todos aquellos yihadistas que optaron por no reconciliarse con el Gobierno que, procedentes de distintos frentes, han confluído ahí creando un amalgama de grupos, facciones y organizaciones de corte yihadista que siguen siendo apoyadas por Turquía por un lado, caso de Ahrar Al Sham o de Arabia Saudí o Qatar junto a otras dictaduras salafistas del Golfo Pérsico, caso de HTS, rama de Al Qaeda, en Siria que ha variado de nombre y de líderes en varias ocasiones durante este conflicto.

Pero antes de entrar de lleno en las peculiaridades de la próxima batalla de Idlib, es bueno recordar como queda ahora mismo el país y quienes controlan las distintas zonas. 

El noreste sigue en manos de las SDF, Sirian Democratic Forces, grupo controlado básicamente por los kurdos de la región del Kurdistán sirio de Rojava y que fue creado ex profeso integrando otras facciones, etnias y religiones para avanzar por territorio que no contaba con mayoría kurda. Salvo el cantón de Afrin, invadido hace varios meses por los turcos y sus yihadistas afines, el control del Kurdistán sirio es completo y cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Erdogan, líder turco, ha amenazado en varias ocasiones con invadir este territorio alegando que es una zona que utiliza el PKK, grupo armado kurdo-turco, como base de operaciones. Además le da el mismo tratamiento a los combatientes kurdos de Turquía, PKK, como a los combatientes kurdos de Siria, YPG/J, algo que como se ha demostrado, no se ajusta a la realidad.

Para evitar la invasión turca, los kurdos sirios están negociando con el Gobierno sirio para alcanzar un acuerdo que supondría una autonomía para la región kurda, siempre dentro de Siria, la entrega de la zona para que fuera controlada por el Gobierno sirio y la integración de los combatientes sirios kurdos en el ejército sirio. Las conversaciones avanzan a buen ritmo y, bajo mi punto de vista, este acuerdo supondrá un gran paso para alcanzar una paz duradera, aunque quedan muchos flecos por resolver.

El caso contrario sería un enfrentamiento armado entre Gobierno sirio y kurdos, con la injerencia de Turquía. Algo que tras más de 7 años de guerra ni unos ni otros se pueden permitir ya. El cantón más occidental, Afrin, invadido por los turcos, si nos atenemos a los acuerdos de Astaná que han celebrado estos días en Sochi, Rusia, la décima ronda de conversaciones, sería controlado por el Gobierno sirio, tal como han suscrito Rusia, Irán y Turquía, en cuyas conclusines garantizan la soberanía total del territorio sirio.

En otra zona, Sweida, focos del ISIS provocaron una masacre en esta provincia sureña. El problema aquí lo tenemos en la base estadounidense en Al Tanf, desde cuyo perímetro controlan un amplio territorio, desértico en su mayor parte, que impide la entrada del ejército sirio para acabar con estos yihadistas. Creo que más pronto que tarde, la presión rusa obligará a los americanos a abandonar esa zona, aunque éstos alegan que sigue existiendo la amenaza del ISIS para justificar ahí su presencia, aunque me temo que no acaban con esos focos, precisamente para justificar su estancia ahí porque si el ISIS fuera eliminado totalmente no tendría ya razón de ser su permanencia en la base.

Algo muy similar ocurre en la frontera entre Siria e Irak con presencia de unidades aisladas del ISIS en el desierto a un lado y a otro del Eúfrates. El ejército iraquí por un lado, las SDF por otro y el ejército sirio en Deir Ezzor intentan limpiar totalmente esta zona, pero por las razones que sean, los avances son muy lentos y todavía nos darán muchos quebraderos de cabeza estas unidades dispersas si no se busca una solución determinante para liberar completamente estas zonas. Aunque la buena noticia es que el ISIS que queda en Siria está muy aislado en zonas mayormente desérticas y con pocas posibilidades de contraatacar con éxito, tal como vimos hace algunos años en Palmyra, por ejemplo.

Y vamos ya con la encrucijada de Idlib, una provincia dividida en innumerables grupos yihadistas enfrentados entre sí, que crean un escenario sumamente complejo a la hora de diseñar una estrategia para la ofensiva. Erdogan, que apoya a algunas de estas facciones, que ya han ocupado parte del Kurdistán sirio junto al propio ejército turco, no ve con buenos ojos que estos territorios vuelvan a soberanía siria, aunque su debilidad frente a la mano firme de Trump y su dependencia casi total y absoluta de los rusos, supongo que le obligará a aceptar los hechos.

Es muy probable que tanto a los distintos grupos yihadistas de Idlib que también controlan otras zonas del norte y al propio Erdogan, les haya sorprendido el acelerado colapso del frente sur de Daraa y Quneitra, que les ha impedido consolidar los territorios invadidos. Incluso el propio ejército sirio se ha visto sorprendido por esta rápida victoria. De hecho tenían previsto iniciar las operaciones en Idlib en septiembre, pero el general Suhail Hassn, El Tigre, lleva ya alguna semana preparando y diseñando la ofensiva en la base de Abu Duhur, al este de la gobernación de Idlib.

Sea como sea, la complejidad de la operación deberá resolver muchas dudas por la variedad de grupos yihadistas distintos, zonas densamente pobladas y la injerencia de países terceros que intentarán a toda costa mantener estos territorios para no doblar definitivamente la rodilla tras siete años de cruenta guerra, el desembolso de ingentes cantidades de dinero para armar a esos combatientes y la pérdida de una zona geopolítica de primer nivel en Oriente Medio.

Una de las opciones que no pudo utilizar el ejército sirio en el frente sur, sí podrá ser usada en la batalla de Idlib. En el sur, Israel exigió que ni iraníes ni Hezbollah tomarán parte en la batalla, algo que ya no tendrá vigencia en el norte y que supongo será determinante a la hora de acometer las operaciones.

Ahora todo depende de que El Tigre termine de diseñar su estrategia al mismo tiempo que los negociadores intenten con acuerdos, rendiciones o entregas de armas, para evitar más derramamientos de sangre. Aunque debemos tener en cuenta un detalle importante cuyo desenlace veremos a lo largo de los avances en esta batalla: hasta ahora los yihadistas que no aceptaban la reconciliación, pero deponían las armas, eran enviados a Idlib. Ahora que ya se combate en la propia Idlib no tienen otro lugar dentro de Siria para trasladarse. Quizás Turquía en esta ocasión sea el Idlib de Idlib en los próximos meses, aunque todo está muy abierto y nos podemos encontrar con casi cualquier cosa. 

En cualquier caso nos encontramos ante la última batalla de la guerra de Siria que comenzará en breve. Esperemos que a la mayor brevedad podamos hablar de una completa victoria contra el terrorismo internacional.

Las imágenes corresponden a la provincia de Daraa, completamente liberada, el general Suhail Hassan, el Tigre y el mapa de Siria actualizado de los amigos de Descifrando la Guerra.

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