El cansino laberinto de la gobernabilidad de España

La situación política que estamos atravesando en España estas últimas semanas tras la celebración de las últimas elecciones generales que presentaron un resultado más abierto que nunca me provoca sensaciones dispares y supongo que a ti te ocurrirá casi lo mismo.

Por un lado tenemos a los medios de desinformación, intoxicación y manipulación que padecemos en este país, que centran todo, absolutamente todo y cuando digo todo es TODO, con mayúsculas, en las cuitas entre unos y otros para intentar crear un Gobierno, que dicho sea de paso, salga lo que salga, será más de lo mismo: parasitismo, pesebrerismo, clientelismo y coces a diestro y siniestro al ciudadano, herramienta que ya han utilizado el 20 de diciembre y vuelven a meter en el arcón del olvido hasta que decidan utilizarla de nuevo y sólo para volver a satisfacer única y exclusivamente las necesidades de nuestros inútiles gobernantes.

Por lo que vamos conociendo, pase lo que pase, el ciudadano es el último mono de este engranaje y, por lógica, será el último que se beneficie de cualquier formación de gobierno. Todos miran hacia sus propios intereses y a nadie le importa ya el pueblo. La herramienta para desatascar ya ha sido empleada y ahora ya no sirve, no tiene ninguna utilidad y por ello, sólo hay que abandonarla para que se oxide o se deteriore en un olvidado cajón de herramientas.

Algún día me gustaría ver en España políticos con visión de futuro, con amplitud de miras, con abnegación por el ciudadano y con agallas para tomar las decisiones que deben tomarse y no pasar de puntillas continuamente con paños calientes sobre los gravísimos problemas que nos preocupan a todos.

Quizás la única conclusión positiva que podemos sacar de todo este proceso que está acabando con el bipartidismo es la llegada de nuevos protagonistas que, con sus errores y aciertos, están modificando algo el panorama. Rajoy y Sánchez están acabados pase lo que pase y si quieren un consejo gratuito, deberían postularse como extras para los nuevos capítulos de la serie The Walking Dead, que ahora reanuda su sexta temporada, como genuinos muertos vivientes que son desde hace ya tiempo. En la productora estoy casi seguro que los contratarían encantados. 

En España algo tarde, pero algo es algo, da la impresión que ya nos hemos hartado de que los programas políticos en la práctica sean el robo, la extorsión, la subida de impuestos, colocar a sus colegas en puestos a nuestra costa y apostar por el parasitismo en detrimento de la labor productiva.

Sobre lo nuevo que llega Iglesias y Rivera, de momento ya nos van presentando sus credenciales. Lo ideal sería que el populismo no se nos tragara como ha ocurrido en otros países que han apostado por salvapatrias, pero airear el sistema, abrir las ventanas y ofrecernos otra visión, nos guste o no nos guste mucho, se agradece.

La imagen la encontré en Google.

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