La Huelga General del 29 de septiembre concluye con un fracaso de los sindicatos mayoritarios pesebreros

Llega el día 30 de septiembre y con todos los datos en la mano, se puede empezar a sacar conclusiones de lo que ha significado la quinta huelga general de la democracia española.

Si nos centramos en datos fiables que no pueden ser manipulados por nadie, el consumo eléctrico tan sólo sufrío durante el día de ayer un descenso del 14%, lo que nos ofrece una cifra incontestable sobre el seguimiento. La última huega general del año 2002 tuvo incluso más seguimiento que la de ayer.

Durante todo el día de hoy jueves vamos a asistir a un baile enloquecido de cifras que intentarán colocarnos los unos y los otros para defender por un lado que el paro fue un completo éxito y, por otro que fue un fracaso absoluto.

Si exceptuamos a la industria que, según los datos que hemos consultado, sí tuvo un seguimiento apreciable, tanto los servicios, el transporte y los comercios funcionaron con bastante normalidad. En la Administración el seguimiento no llegó ni siquiera al 10%.

Si a estas cifras le añadimos que una buena parte de los trabajadores que no tenían intención de sumarse a la convocatoria, no pudieron asistir a sus puestos de trabajo por amenazas, silicona, palos y cortes de carreteras provocados por los piquetes, la conclusión es bastante pesimista para los sindicatos convocantes.

El Gobierno hizo lo que pudo para echarle un cable a sus aliados, permtiendo actuar a la mayoría de piquetes, que ni siquiera con su salvajismo consiguieron parar la mayoría de las empresas.

Es sorprendente que, mientras se llenan la boca con la palabras democracia y democrático, grupos de descontrolados mafiosos de los mismos sindicatos se dedican a impedir el derecho de los ciudadanos a acudir libremente a sus puestos de trabajo.

CC.OO y UGT han constatado una vez más que la animadversión de la mayoría de los trabajadores hacia sus actitudes mezquinas como perritos falderos del Gobierno que les paga y les mantiene dóciles junto a sus pesebres, no son las que necesita ahora mismo la clase obrera de un país que se desangra en parados.

Para minimizar la derrota, el propio Gobierno intentará maquillar algo las cifras para que sus perros falderos no queden tan mal entre su rebaño y éstos harán lo propio con su socio ZP.

Al final caerá el telón del vodevil con un final feliz para el Gobierno y sus pesebreros. Considero, no obstante muy acertada la decisión de designar al ministro del Paro para informar de un Paro General. Quedó muy propio.

España ha desmostrado que está hasta el moño de los sindicatos pesebreros lacayos del Gobierno.

Quiero diferenciar en este punto a los sindicatos pesebreros de cabecera del Gobierno y que única y exclusivamente viven para favorecerse ellos, dando la espalda a los trabajadores, chantajeándolos, estafándolos y robándoles, con el resto de sindicatos que siguen luchando y echando el resto defendiendo a los trabajadores con sus limitadas, pero aguerridas fuerzas, que siguen dejando muy alto el nombre de Sindicatos.

Había razones más que justificadas para organizar una huelga general, pero con la actitud que mantienen CC.OO y UGT, contra los trabajadores en general, será muy difícil volver a confiar en ellos.

No hay que perder la esperanza. Existen muy buenos sindicatos en España que siguen luchando por nuestros derechos y que seguirán creciendo y haciéndose más fuertes hasta hacernos olvidar a esas dos organizaciones vendidas que nos quieren seguir engañando a todos y además a costa de nuestros impuestos.

La inutilidad de la huelga general, que mencionábamos el día 28, ha quedado constatada en la mañana de hoy con las declaraciones de la vicepresidenta De la Vega, que ha asegurado que el Gobierno no dará marcha atrás a los recortes laborales. La oposición, mientras tanto, sesteando plácida y tranquilamente a la espera de heredar la Moncloa.

La imagen la encontré en Google Images.

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