El paro en España sube, pero baja. Baja, pero sube. ¿Alguien lo entiende?

Lo bueno que tiene vivir en España es que si un día aparece una noticia que no te gusta, en un par de jornadas aparece otra que cuenta todo de forma diferente, de modo que cualquiera encuentra argumentos a favor y en contra sobre algo y puede esgrimirlos en los bares, los foros de Internet y en los parques o plazoletas, de modo que aquí el que no quiere discutir sobre cualquier tema, es porque pasa, no porque no le den toda la munición que necesita en forma de argumentariom tya sea verdadero o falso.

Hace unos días se hizo público el nuevo dato de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al segundo semestre de 2010. El dato era malo porque el desempleo seguía aumentando y, a pesar de un par de detalles sobre tenedencias, ofrecía pocas posibilidades para defender la política económica de ZP y del resto de sus colegas regionales. Las cifras de la EPA son las que tiene en cuenta la Unión Europea a la hora de hacer sus cálculos porque, como conoce el percal, sabe que quien más, quien menos, decora y maquilla los números a su antojo.

Con el dato como arma arrojadiza, aquellos que quieren demostrar que España está económicamente en el umbral del apocalípsis, tuvieron tres días para regocijarse, disfrutar y vender la moto averiada de que el abismo está muy próximo.

Pero, hete aquí, que a los tres días justos, aparece el dato del paro en el mes de julio en España, la cifra que ofrece el Ministerio de Trabajo, el INEM o como ahora se llame. Y la noticia esa absolutamente diferente. El paro bajaba en más de 70.000 unidades humanas. Este es el dato con fontanería y decoración a destajo de los manipuladores del Ministerio que esconden a cientos de miles de unidades humanas bajo las alfombras con los criterios más peregrinos que te puedas imaginar.

Entonces, ¿el paro sube o baja?, es la pregunta que se suele hacer la gente que piensa. Los que usan su cerebro sólo para los loncheados televisivos ya saben que el paro subió el otro día, pero bajó hoy, de modo que no se plantean nada más que el Gobierno era muy malo entonces, pero hizo un gran esfuerzo en estos tres días y consiguió revertir la situación.

La realidad es bastante negativa, pero no irreversible. El paro sigue subiendo, según los datos más fiables de la EPA, pero se observan ya indicios de que está tocando suelo. El aumento de las afiliciones a la Seguridad Social y el aumento de puestos de trabajo así lo certifican, aunque sigue habiendo muchas más personas que se inscriben como desempleados que los puestos que se crean, aunque supongo que la tendencia se irá estabilizando poco a poco hasta conseguir un balance más positivo.

Hasta hace unos meses era bastante pesimista, pero ahora, aunque sigo pensando que la situación es mala, no creo que sea ya tan dramática. Si nos fijamos en los datos macroeconómicos se observa un crecimiento lento, pero constante y, a pesar de los varapalos de las últimas subidas, el ciudadano medio se va buscando la vida y va intentando salir del atolladero como puede.

No obstante en el terreno laboral, las últimas medidas adoptadas por el Gobierno, no creo que empiecen a generar empleo, sino todo lo contrario. Endurecer las condiciones laborales, abaratar despidos e igualar el contrato de trabajo con la esclavitud, no creo que sea lo más adecuado en este momento.

Los datos que siguen llegando desmontan una vez más la falacia del Gobierno de que todo fue debido a una gran crisis internacional. Países como Polonia, Francia, Alemania o Rusia, por ejemplo, también vivieron esa famosa crisis, pero miras sus cifras de desempleados y, en el peor de los casos, tienen la mitad que nosotros. Quizás la razón haya que buscarla en la incompetencia.

Aunque no es algo determinante para conocer el estado de una economía, los datos de las Bolsas, sí que nos pueden ayudar a encontrar algunas respuestas. En España el IBEX terminó el mes de julio con subidas en torno al 14% y los dos días que llevamos de agosto no ha parado de crecer.

Tampoco son noticias esperanzadoras para un parado, a no ser que haya decidido invertir su finiquito en valores bursátiles, pero nos puede indicar por donde van a ir los tiros a medio plazo.

La imagen la encontré en Arte Redes. No sé si se trata de un parado, un inversor, alguiend del Gobierno o un periodista. Como ves tiene una bolsa sobre la cabeza.

Nota del editor: Este post no está patrocinado por El Corte Inglés.

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