Tenis, impotencia y lágrimas en un lunes atípico

¡Qué noche la de aquel día! Una frase tópica que hemos leído y escuchado miles de veces, pero esa noche fue ayer. Con el horario descontrolado y medio zombie porque ya no sé qué es día y qué es noche y en dónde, escribo estas líneas para intentar transmitirte algunas sensaciones fantásticas que pude vivir esta madrugada en el Open de Australia.

Nuestra canaria favorita en el torneo, Carla Suárez, se ha metido en cuartos e iguala su récord en Grand Slam. Veció a Anabel Medina con solvencia y ahora se medirá con un coco, Dementieva. Eso será en la madrugada de mañana. !Un gran partido¡

Después simultaneé la retransmisión de Rafa Nadal con Fernando González, partido que se llevo sin muchos problemas el español en tres sets. Se le ve muy fino y es posible que sigamos disfrutando de su juego hasta el domingo, hecho que significaría que consigue llegar a la final.

Al mismo tiempo se jugaba un partidazo épico. Andy Murray, uno de los favoritos del cuadro, se medía al español Fernando Verdasco, el héroe de la Davis en Mar del Plata y con un juego realmente de otro mundo consiguió ganar al escocés en 5 sets en un partido para no olvidar. Impresionante.

La madrugada de mañana tendrán que buscar su pase a las semis, Nadal frente a Simon y Verdasco frente a Tsonga. Si ganan sus partidos tendrían que enfrentarse entre ellos por un puesto en la final. En cualquier caso estamos ante dos partidazos. De esos que crean afición.

Esta noche comienzan ya a dirimirse los pases a las semifinales en la parte baja del cuadro. Federer se enfrenta a Del Potro y Djokovic a Andy Rodick. Otra noche para disfrutar de lo lindo en el Open de Australia.

En otro orden de cosas, la actualidad sigue teñida de crisis y de desencanto. El paro sigue machacando a las familias y el Gobierno no sabe como resolver el problema que, lejos castigar globalmente a todos los países desarrollados, sólo vapulea con saña a un país que empieza por la letra E y termina con la letra A. El resto tiene sus índices, algo tiroteados por la crisis, pero nunca en los niveles vergonzosos del nuestro.

El sábado me dio un vuelco al corazón al leer la tragedia que se vivió en Sant Boi con la muerte de cuatro niños que estaban entrenando. Como padre de un niño de esa edad, no quiero ni imaginar lo que deben estar pasando esas pobres familias. Una de las mayores tragedias es la de perder un hijo y ésta por estúpida y evitable, todavía más.

No hay que cargar a nadie con la culpa porque realmente nadie la tiene, pero quizás si se hubieran respetado algo más las alertas por viento, no hubiera ocurrido algo así. Es muy fácil, reconozco, hablar a toro pasado, pero con un tiempo como el que padecieron en Cataluña el pasado fin de semana, la lógica recomendaba quedarse en casa.

Mi solidaridad con las víctimas y con sus familias. Sé que no es fácil y tampoco lo será durante mucho tiempo o incluso durante el resto de sus vidas, pero mi deseo es que consigan cuanto antes mitigar su inmenso dolor. ¡Ánimo!

En la imagen un foto en la que Andy Murray da la impresión de que está practicando ballet con su sombra. Muy curiosa. La encontré en el set de fotos del partido en la página del Open de Australia.

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